Su trabajo la agotó, le sacó el púrpura del amanecer y el ocre del mediodía, sus padres la necesitan al lado y su chico no llama, la habrá reemplazado?...no lo sabe y no le saca mas de dos minutos a cada tic tac de su hora, sus amigas no duermen casi 5 horas desde sus Giros y el dolar vigila todo. Acompañada de todo eso decide tomar la calle de las plazas, la vibra de los Ginkgo que la secundan la relaja. Y de repente, así como si fuera el tronar de un cañonazo de guerra...su corazón estalla, una música Metal aturde sus oídos, miles de leones rugen furiosos a su lado, naufragan sus ojos en ríos de lágrimas que salen sin avisar, las hojas danzan un tango febril con el viento de una canción de Julieta Venegas, se acelera, agita, tiembla, quiere gritar pero no le sale la vos, busca a aliados o alguna mano amiga, salvadora, oportuna sin respuestas...que pasó? que hizo cambiar el aire, el sentido del día y su tránsito? Fue un accidente? Fue un amor pasado del otro lado de la acera? Sus deudas o aciertos? Alba se quedó temblando sola en la plaza España, nada percibía a su alrededor cuando la melodía de un violín enchufado a un farol se entrelazaba entre las manos de una mujer hindú...y aunque este mes no pagó su alquiler y el dueño amenazó con desalojo, aunque su jefe se puso la gorra de militar, aunque Gino no llamó y sus amigas se preocupan por el valor de un Dior...ella se dio cuenta, ahí, entre acordes y sonetos de un jazz burlón,algo tan olvidado y casi ignorado por su alma en este tiempo de poco tiempo...Alba se dió cuenta que estaba viva!
